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miércoles, 21 de septiembre de 2016

¿Se te cae el pelo? Sigue leyendo...












                   
Esta entrada quería redactarla con tiempo y he de decir que llevo trabajando en ella muchísimo. Y es que sé que muchos de nosotros nos encontramos con situaciones de estrés que provocan caída de cabello, otras veces sucede a causa de una mala alimentación, falta de vitaminas o hierro. A veces es necesario ponerse serio, y aunque me suele gustar escribir con un toque irónico, simpático, ésta es una de esas veces.

Yo, como todo ser humano, también sufrí caída de cabello en una temporada de muchísimo estrés, mucho trabajo y poco tiempo para pensar en mí misma o mirarme al espejo, y aún a día de hoy la sufro de vez en cuando. Pero tuve una temporada en la que se me caía a puñados...Ver cómo cada día quitaba del cepillo auténticas bolas de pelo, del desagüe de la ducha o simplemente de las sábanas y la almohada, me provocaba aún más preocupación, acentuada por el hecho de ver pasar el tiempo y que el problema no mejorase. La situación pasó a ser un poco alarmante cuando mi madre me vio en la coronilla claros en los que era más que obvio que había muchísimo menos cabello del que suelo tener, teniendo en cuenta que yo siempre he tenido el cabello tan abundante que las gomas no me daban la tercera vuelta cuando me hacía una coleta. Aquello debía solucionarse de inmediato.

Así que, para todas aquellas personas que ahora mismo están pensando "está describiendo mi situación" o "esto me está ocurriendo a mí", he decidido compartir mi experiencia de cómo conseguí frenar la caída de mi cabello y, poco a poco, recuperar la cantidad que yo tenía.

Primero, es necesario acudir al médico para descartar que la caída del cabello sea causada por alguna carencia nutricional, un cambio hormonal o un problema genético. Muchas veces nuestro cuerpo nos cuenta qué le ocurre a través de detalles como éste, así que es importante hacerle caso y acudir a una revisión. En este supuesto caso, la solución la daría el doctor y podrías complementar el tratamiento que te pongan, con estos trucos que ahora te cuento.

  • Asegúrate de comer variado y beber agua
No hay complemento alimenticio, ni vitaminas, ni pastillas, ni cápsulas para cabello, uñas y piel que funcione mejor que una dieta variada y rica en fruta y verdura (que son los que más vitaminas y minerales contienen y que nuestro cabello necesita para estar sano y fuerte). Tomar mucha agua para hidratar nuestro cuerpo desde dentro es imprescindible para que nuestro cabello también saludable.

  • Córtate el cabello
Esto es opcional. Aunque mucha gente dice que el cabello largo o corto no influye en la caída, y yo no lo sé al 100%, creo que un cabello largo es más difícil de peinar y hay más riesgo de que al desenredarlo, te dés tirones y te arranques cabellos que no se iban a caer. Lo que sí es cierto es que un cabello largo pesa mucho más que uno corto, y el peso puede ser un pequeño factor en la caída. Como digo, esto va a tu gusto. Yo, en su momento, sí me lo corté por debajo de la barbilla y en mi caso, sí noté un poco de mejora por los motivos que comento, pero a lo mejor tú puedes probar el resto de tips y dejar éste como último recurso.

  • Sanea tu cabello 
Un cabello con las puntas sanas se va a enredar mucho menos, el peinado se facilita y no te arrancas tantos al cepillarlo. Visita la peluquería una vez cada dos meses, aproximadamente. Verás la diferencia, ¡sólo cortando 1 cm de manera regular!

  • Reduce el uso de productos químicos agresivos
Evita mechas de raíz, tintes (sobretodo los que contienen amoníaco), productos colorantes químicos como los baños de color, permanentes, ahuecados, tratamientos de alisado permanente... Todo lo que conlleve poner en tu piel producto químico que dañe tu cabello, evítalo. Cámbiate a las coloraciones vegetales libres de químicos agresivos, o a las mechas lejos de la raíz.. Evita también el uso de mousse, laca, espuma, cera o gel fijador, pues todo son productos que van a dejar residuos en tu cabello y en tu cuero cabelludo. Que tu champú y acondicionador para desenredar, el cual nunca debes aplicar en las raíces, sean los únicos productos que utilizas en tu cabello. Y si puedes hacerte con algún champú bio, sin parabenos, siliconas y sulfatos (Urtekram, Weleda, Dessert Essence...) ¡Mejor que mejor!

  • Ronquina
Éste es un remedio contra la caída de cabello que mi abuela utilizaba y que te recomiendo probar rápidamente si quieres frenar tu pérdida de cabello. La ronquina es un tónico capilar elaborado con plantas medicinales, principalmente romero y quina. Se aplica en las raíces y se deja actuar, ayudando a frenar la caída y promoviendo el crecimiento de cabello nuevo. Además, es antiséptica y seborreguladora.
Aunque en algunas marcas indican dejarlo actuar durante 10 minutos (otras más, otras menos), te voy a explicar cómo me lo apliqué yo, que fue la manera en que me funcionó: cambié el líquido a un pulverizador por ser más cómodo que el frasco en que se presentan la mayoría de ronquinas (que es una botella con la boquilla pequeñita), y después de ducharme con el cabello ya seco y limpio, me aplicaba la ronquina en las raíces con el pulverizador, realizando particiones en mi cabello de la misma forma en que me aplico un tinte en casa. Cuando tenía las raíces completamente empapadas de ronquina, masajeaba como si me hubiera enjabonado la cabeza y dejaba que se secara al aire (se evapora rápidamente), y  cabello así se quedaba hasta la siguiente ducha, volviendo a repetir el proceso después. A las dos o tres semanas empecé a ver cabellitos bebés naciendo en mi cuero cabelludo, prometido. Esto lo hice así durante un año y poco, dejando descansar mi piel durante una semana al mes aproximadamente. Ahora, cuando siento que mi cabello se va a caer por el cambio de estación, o simplemente lo siento más débil o quiero fortalecerlo para evitar una futura pérdida, realizo lo mismo pero sin repetirlo ducha tras ducha; lo hago un día o dos y me funciona.

Podéis encontrarla en herbolarios.

  • Utiliza una vez a la semana un champú específico contra la caída, y que sea de buena calidad
En este caso, invertir un poco más en un champú que nos va ayudar a frenar la pérdida de cabello, creo que no va a ser una tragedia. Los que yo recomiendo porque sí funcionan son los champús a la quinina de Mussvital y de Klorane. Son los dos que realmente me han frenado la caída del cabello, y ambos se venden en farmacia.

Si no quieres o no puedes acceder a productos así, simplemente sigue usando tu champú habitual y trata tu problema con el resto de tips que también funcionan muy bien.

  • No te laves el pelo todos los días
Sé que es difícil, sé que hay cabellos extra grasos que duran limpios un día, pero esto también es determinante a la hora de frenar la caída del cabello. El cuero cabello segrega unos aceites naturales que protegen la piel, el cabello, la raíz... Nuestro cabello en general. Si lo lavamos todos los días, y si encima lo hacemos con champús muy fuertes, estamos retirando la capa protectora natural del cuero cabelludo y así, toda la zona queda desprotegida, debilitada y reseca, además de que se segrega más grasa para compensar la que se retira cada día. Existen truquillos que pueden ayudar a alargar el lavado, como recogerse el cabello para evitar que se ensucie, no tocarlo para no engrasarlo, o aplicarse champú en seco cuando sientas que está un poco aceitosito.

  • Aceite de coco en las raíces una o dos veces a la semana
Sé que lo que te ha venido a la cabeza nada más leer esto es si se te va a engrasar el cabello más por utilizar aceite en tus raíces, y debo decirte que no. Tranquilo/a, aunque tengas el cabello graso, si después de aplicarte este remedio natural, te lavas bien el cabello con champú dos o tres veces, no vas a sentir más grasa, ni se te va a ensuciar más rápido. Quien dice aceite de coco, dice aceite de oliva virgen extra, he usado ambos y me gustan de igual manera.

Ahora te cuento cómo he utilizado yo el aceite de coco para nutrir mi cuero cabelludo. En primer lugar, me he asegurado de comprar aceite de coco puro y virgen (lo puedes encontrar en herboristerías o en internet). Si no es puro y virgen, no te va a servir. Una vez tengas tu aceite de coco, verás que está en estado sólido (a no ser que vivas en un lugar muy caluroso, entonces estará líquido), y que al tomar un poco con tus manos (yo uso una cucharita de plástico de helado limpia), se derrite enseguida. Eso es porque el aceite de coco se funde al alcanzar los 23º. Y es así, fundido, como tienes que ir aplicándolo en tus raíces haciendo particiones y masajeando, para estimular tu circulación y que el aceite se absorva mejor. Cuando tengas todas las raíces impregnadas en aceite de coco, recógete el cabello si lo tienes largo y puedes cubrirte la cabeza con papel de aluminio, para concentrar el calor que desprende tu cuerpo y aumentar así los beneficios de este tratamiento casero. Déjalo así todo el tiempo que puedas, pero nunca menos de 30 min, (4h mejor que 2h, y 6h mejor que 4h). Esto es un chute de nutrición y vitalidad para tu piel, raíces y cabello.

  • Masajea tu cuero cabelludo todos los días
Parece un chiste, pero no lo es. Aprovecha cuando te aplicas el champú en la ducha para masajear tu cuero cabelludo hasta que sientas calorcito y picor, eso significa que has activado la circulación de esa zona correctamente y que un montón de sangre está llegando a cada célula que se encarga de hacer crecer tu cabello. Si te masajeas estando bocabajo, mejor que mejor, porque aceleras la llegada de sangre a todo rincón.

  • No te obsesiones
Suena muy a tópico, pero es cierto. Porque te pares delante del espejo a mirar tu cabello 10 veces al día, tu cabello no va a crecer más rápido. Lo que va a suceder es que tú te vas a desesperar, vas a someter a tu cuerpo a una presión innecesaria y vas a ser tú mismo el que bloquee tu cuerpo para que funcione correctamente y tu cabello crezca. Preocúpate pero sin que la caída del cabello te quite el sueño.


Espero que todos estos tips os sirvan de ayuda, y que compartáis mi blog para que si, conocéis a alguien que está apurado porque tiene más pelos en el cepillo que en la cabeza, deje de alarmarse (acuda al médico) y frene su caída de cabello a la de ¡YA!

Os mando besos gigantes,

Muá.


jueves, 7 de abril de 2016

Mi vida sin lactosa - Parte I

Mi historia - Parte I (Primeros 3 meses, preguntas frecuentes y mi lista de la compra ahora)

Yo llevo sufriendo malestar digestivo desde hace muchísimo tiempo, y aunque por temporadas dejaba de tomar leche normal y me pasaba a la leche sin lactosa, jamás me había planteado seguir una dieta 100% libre de lactosa, hasta que mi doctora me lo indicó para poder verificar si mi problema venía de una intolerancia a ésta, y efectivamente: fue dejar de tomar productos lácteos, cambiar los alimentos que contenían lactosa por otros que no, y mi vida cambiar totalmente. Pasé de retorcerme de dolor cada dos por tres, a sentirme bien, nada hinchada y con un intestino feliz (y yo mucho más).

Hay intolerancias que te dificultan un poco el día a día, pero considero que la intolerancia a la lactosa no es una de ellas, a mí, al menos, no me parece que sea demasiado coñazo. Lo que más echo de menos es una pizza gigante con mucho queso, el resto de comidas las llevo bastante bien, aunque los desayunos y meriendas son las comidas del día en que más he notado la necesidad de cambio, obviamente porque en las comidas y en las cenas simplemente evito los quesos y la nata, también algunos rebozados y comidas precocinadas que sí llevan lactosa, pero nada más. Lo cierto es que con los productos que os menciono me voy sintiendo satisfecha y no echo de menos tomar dulces (algunos sí, donettes, nutella, oreo... mmmm), así que comer "normal" siendo intolerante a la lactosa es posible. ¿Cambia el precio de los productos? Por norma general, no suelen ser mucho más caros que los comunes, no es como los productos para celíacos que se elevan en su precio un 300%, para nada.

Quería dedicarle un hueco en mi página a este tema, que para mí fue, ha sido, y es tan interesante (y del cual no hay demasiada información, al margen de páginas sobre salud y dietética). Quería explicar, igual que me hubiera gustado que me explicasen, qué es ser intolerante a la lactosa y qué cambios se experimentan cuando desarrollas dicha intolerancia. Me hubiera gustado también encontrar respuestas a las preguntas que yo me hice, pero respondidas por gente como yo, gente normal, sin conocimientos en nutrición y sin conocer al dedillo lo que se vende en supermercados, que no sabe adónde acudir a comprar, qué merendar o qué tomar si le apetece una tostada con nutella, es decir, qué alternativas existen y cómo encontrarlas.

Hablemos primero de lo más básico:

¿Qué es la lactosa? La lactosa es un tipo de azúcar que se encuentra de forma natural en la leche de origen animal, como la leche de vaca.

¿Qué ocurre en la persona para dejar de tolerar la lactosa? La lactasa es la enzima de nuestro cuerpo con la cual descomponemos la lactosa para digerirla, si eres intolerante a la lactosa es porque tu cuerpo no produce lactasa y por ende, no puedes digerir la lactosa. De esta forma, la lactosa al llegar sin descomponer al intestino, produce malas digestiones, gases y diarrea (estos son los indicadores de que puedes estar sufriendo esta intolerancia, aunque siempre es mejor acudir a un doctor que te haga una revisión). No hay que confundir la intolerancia a la lactosa con la alergia a la leche o a la proteína de la leche de vaca. En el segundo caso, el cuerpo reacciona a través del sistema inmunitario,´produciendo anticuerpos al contacto con el alérgeno, cosa que no ocurre con la intolerancia a la lactosa, que es puramente una problemática digestiva e intestinal, nada que ver con una alergia. 

La intolerancia a la lactosa puede ser genética, por la cual tú naces siendo ya intolerante a la lactosa y lo serás durante el resto de tu vida, o bien puede ser desarrollada en cualquier momento de la vida por haberse maltratado el intestino durante un período de tiempo, por ejemplo, con cólicos, virus gastrointestinales, síndrome del intestino irritable... Las continuas o repetidas diarreas terminan por arrastrar la lactasa de nuestro intestino y ahí empezamos a dejar de tolerar la lactosa. La intolerancia a la lactosa también puede ser transitoria, por ejemplo, por una temporada de estrés, que una vez relajados, desaparecería.

¿Qué productos debo evitar? Todo lo que contenga leche o derivados de la leche (quesos, mantequilla, nata, yogures, bollería industrial...), y es recomendable sustituirlos por los mismos productos pero sin lactosa, o por productos de origen vegetal 100% libres de lactosa. Te recomiendo que mires los ingredientes de todo, porque hasta lo que menos imaginas que puede contener leche o lactosa, puede llevarla (embutidos, patés...). Ten en cuenta que la lactosa, por muy raro que suene, se utiliza también como conservante de alimentos que no tienen por qué tener ninguna relación con los lácteos, pero ahí está, y es por eso que debemos conocer qué ingredientes tiene lo que vamos a comer.

¿Qué ocurre si soy intolerante a la lactosa y no cambio mi dieta? Pues nada extremadamente grave, lo único que va a ocurrir es que no vas a sentirte cómodo ni saludable. Tu vientre va a estar hinchado, vas a sentir dolor al evacuar, seguramente puedas tener diarrea, retortijones y tu regularidad va a desaparecer. Vas a sentir como si tuvieras una gastrointeritis todo el tiempo. Con el tiempo, eso sí, tu intestino se puede ver bastante afectado porque habrá perdido la flora intestinal y estará inflamado de tantas crisis.

¿Qué pasa si una persona que no es intolerante a la lactosa consume productos sin lactosa? En el mismo instante, nada. Lo cierto es que no se recomienda precisamente porque nuestro cuerpo se acostumbraría a no digerir lactosa, desaparecería la enzima lactasa pues no la necesitamos, y entonces sí que nos convertiríamos en intolerantes a la lactosa, pero bien puede ser que esto no ocurra. Si no eres intolerante, intenta consumir productos con lactosa de forma regular para que tu intestino siga produciendo lactasa.

¿Dónde compro y qué marcas compro? En todos los grandes supermercados vas a encontrar más productos sin lactosa de los que esperas, o al menos eso me ocurrió a mí. Ve y date una vuelta sólo por gusto y apúntate qué cosas has encontrado y dónde, eso te será muy útil para cuando necesites algo, saber dónde poder comprarlo. Pero me parece una buena idea dejarte una lista de productos que yo he comprado y que, para qué engañarnos, sí están buenos (o al menos a mí me gustan tanto como en su versión normal):

  • El Corte Inglés/ Hipercor: 

Yogures, L. Casei y postres sin lactosa de marca Kaiku
Yogures y postres de origen vegetal de marca Danone
Batidos de soja y bebidas vegetales ViveSoy y Alpro (Asturiana), de Alpro probad la bebida de avellanas, ¡sabe a paraíso!
Leche sin lactosa (creo que hay de casi todas las marcas de leche)

  • Mercadona
Queso fresco sin lactosa Hacendado (Hacendado tiene bastante variedad de productos sin lactosa)
Yogures y leche sin lactosa Hacendado
Postres vegetales Hacendado (los de vainilla están bastante buenos)
Chocolate SIN lactosa Hacendado (cuidado porque lo están retirando y cambiando por uno BAJO en lactosa, que a mí me sienta igual de mal que el normal)
Panecillos dulces sin lactosa Hacendado (Vienen envasados en un paquete verde, tampoco tienen gluten y calentitos están muy ricos)
Queso rallado sin lactosa Hacendado
Galletas tipo maría sin lactosa y sin gluten

  • Alcampo
Chocolate Valor sin lactosa (alabemos al creador de esto, en serio)
Galletas Gullón de naranja/avena/manzana sin azúcar ni lactosa (están en el pasillo de los productos dietéticos y ojo, porque las de chocolate sí llevan lactosa)
Nocilla sin lactosa marca Noisette (está en el mismo pasillo que las galletas anteriores)
Philadelphia sin lactosa (cuando la encontré casi lloro de felicidad)
Yogures, L. Casei y postres sin lactosa de marca Kaiku
Yogures y postres de origen vegetal de marca Danone
Batidos de soja ViveSoy y Alpro (Asturiana)
Leche sin lactosa (creo que hay de casi todas las marcas de leche)


  • Carrefour

Yogures, L. Casei y postres sin lactosa de marca Kaiku
Yogures y postres de origen vegetal de marca Danone
Batidos de soja ViveSoy y Alpro (Asturiana)
Leche sin lactosa (creo que hay de casi todas las marcas de leche)