martes, 27 de septiembre de 2016

Me convierto en PANDA gracias a Nivea


¡Hola a todos!

Hoy, después de muchos días encima de la estantería del baño, he aprovechado para quitarme el poco maquillaje que llevaba con el nuevo desmaquillante de Nivea, éste que se puede usar bajo la ducha. Tengo que decir que normalmente todo lo de Nivea me suele gustar bastante (he probado cremas, geles y en general la marca me gusta), pero éste desmaquillante no me ha podido parecer peor. De hecho, ni he terminado la muestra (que me daba para otra aplicación) y la he tirado a la basura sin darle siquiera una segunda oportunidad.


Para los que gusten de cuestionar o aventurarse a decir que seguro que lo he usado mal, que tendría la piel mojada y un montón de cosas más, he de decir que he utilizado el producto tal y cómo indica en las instrucciones, que por cierto, me han sorprendido bastante porque es un producto para aclarar en la ducha pero usar con la piel seca, entonces, ¿podría utilizarlo fuera de la ducha? Puéh claro: lo aplicas, lo masajeas y lo aclaras dónde te dé la gana, lo de la ducha es un reclamo para encarecer el producto que no es más que una malísima leche limpiadora con olor a melón. 

Y así es como lo he aplicado, me he masajeado durante bastante tiempo porque a pesar de llevar una única capa de rímel (de la marca mercadona y no waterproof), el rímel no se deshacía bajo el producto. Sabía que se me estaba esparciendo el manchurrón negro por todo el contorno de los ojos pero he pensado que al aclarar y luego lavar con jabón, el restregón negro de rímel se iría. 

Já.

Señores, señoras, así han salido mis ojos después de usar el producto y lavar luego con jabón. 


Si me hubiera quitado el rímel con jaboncito o solamente agua caliente, seguro que no habría quedado tan mal. Es obvio que luego he tenido que retirar todos los restos con un algodón empapado en agua micelar porque ni con la toalla se iba, se ha quedado como pegadísimo a la piel y no había manera. No me quiero imaginar qué habría en mi piel si en lugar de llevar sólo rímel, hubiera llevado un ahumado súper negro con más capas de rímel, un eyeliner negro y resistente como el de Kat Von D o sombras en crema: un pastiche que tendría que haber quitado con espátula.

Mi consuelo es que he probado esta bazofia gracias a una muestra y no tengo un bote entero de este desmaquillante pésimo que gastar sin saber cómo.

¿Levanta entre vosotras amor u odio este producto novedoso de Nivea? ¿Os funciona igual de mal que a mí o es que he llevado lo de la torpeza biuti demasiado lejos? Esto último es ironía, que soy torpe pero esta vez no ha sido culpa mía, prometido.

Alumbradme, biuti entendidos.

Muá.

domingo, 25 de septiembre de 2016

BÁSICOS DE OTOÑO/INVIERNO REALES

Me gusta invertir el dinero en ropa, como a todas (que levante la mano quién no guste de volver con varias bolsas en rebajas), pero me gusta más si lo que compro voy a poder llevarlo varias temporadas (años en mi caso) sin que se vea pasado de moda y amortizar así hasta el último euro que haya invertido en la pieza de ropa. Así que por si os interesa, aquí os dejo mis prendas de vestir básicas y sobretodo, atemporales, porque es que, vamos a ver, si hablamos de básicos, hablemos de básicos, no de prendas en súper tendencia que en cuestan un ojo de la cara (¿es un básico de invierno un choker por 20 euros?) y que en unos meses estarán pasados de moda. Que hay mucha que esconde las ansias de comprar tonterías y chuminás inútiles detrás del título "imprescindibles de otoño", y te lo venden como lo más IN y lo más MUST que necesitas en tu vida para seguir respirando...


Comencemos, ¡que son muy poquitos y muy socorridos! (Por cierto, en lugar de poneros fotos, os he puesto el enlace del producto que yo compraría en caso de tener que renovar mi fondo de armario con básicos para otoño e invierno)


  • Sudaderas y jerséys de manga larga
Las prefiero siempre sin muchos adornos, letras o bolsillos/cremalleras, y en los colores que suelo vestir, es decir, en negro, gris, granate... . Soy bastante monocromática, y si me salgo de la gama negro/blanco, me voy a colores oscuros como el granate o el azul marino. Me veo bien con ellos y sé que siempre acierto, por lo que termino comprando prendas siempre que oscilan entre esos colores.
Lo bueno que tienen las sudaderas es que las puedes llevar con todo: vaqueros, jeggings, leggings, pantalones, faldas, shorts (?)... Con todo. Y sabes que vas a ir cómoda, calentita y casi como si fueses en pijama. A mí me encantan. A mí es que me urge vestirme como si fuese en pijama, exijo esa comodidad en mi ropa casi el 99,9% del tiempo. Ir incómoda, pues pa' qué.
Y bueno, jerséys... Aunque llevo más sudaderas que jerséys, tengo también un rincón para ellos en mis básicos de invierno. Me gustan que tapen al menos 3/4 del culillo (para poder llevarlos con leggins) y que sean de cuello a la caja o cuello redondo, nada de cuello alto porque me ahoga, no puedo con él. Repito con los mismos colores que con las sudaderas.




  • Botines con poco tacón
Negros, que combinan con todo. Si compro unos botines con un taconazo, yo sé que no me los voy a poder poner tanto como quisiera, porque queridas mías y queridos míos, a mí los tacones me dan un dolor de pies que no puedo soportar. Y hace bastante decidí que no tenía motivos para someterme a esa tortura, porque sentirme guapa y femenina lo puedo hacer sin ponerme algo que hace que me quiera arrancar el pelo de dolor. Así que por ese motivo me pasé al botín con tacón bajo o medio, que me abriga el pie en invierno, y puedo llevar al trabajo si tengo que ir arregladita (pero me espera una buena jornada de pie o caminando), un sábado por la noche para salir a cenar o tomarme una copa, o simplemente para ir a darme una vuelta sin tener que suplicar volver a casa para cambiarme de zapatos.




  • Leggings
DIOSES de la moda en invierno para personas de verdad, personas que se tienen que agachar, que no aguantan cinturas apretadas y que aman ir en pijama pero saben que eso no está socialmente aceptado. Eso son. Si vas a trabajar y no necesitas ir súper mona, quieres ir cómoda para poder moverte y que al final del día el botón del vaquero te haya perforado la tripa, leggins. ¿Quieres ir al gym? Leggins. ¿A las rebajas a sudar probándote ropa y caminando de una tienda a otra durante una tarde entera? Leggins. ¿Un sábado por la noche a un pub a bailar o a cenar con tu pareja hasta reventar? Leggings, esta vez, con botines negros y un jersey que te tape el culillo y tan mona. Para mí estas mayas de toda la vida son la respuesta para todo, son el Google de mi armario.

Ahora bien, los leggins deberían venir con un símbolo de alerta porque no se pueden llevar de cualquier manera. Bueno, poder puedes, pero puedes conseguir el efecto que no estás buscando. La próxima entrada puede que sea sobre esto, porque siento que urge algo parecido a un Manual de Instrucciones para Leggings.



  • Bufandas XXL
Antes de que se pusieran de moda las bufandas mantas, conocidas como bufamantas, yo ya utilizaba bufandas gigantes. Y es que son lo mejor de lo mejor cuando hace frío de verdad. Las suelo elegir en colores neutros para poder llevarlas con todo y no tener que perder tiempo en elegir una bufanda que combine con lo que llevo (soy de las que prefiere dormir 5 minutos más a hacer cualquier cosa distinta, cómo plantarme delante del armario a construir el outfit perfecto), así que cuanto más fácil, mejor. Repito con los colores negro, gris y blanco.



  • Zapatillas blancas
Aunque no son exclusivas de la temporada de invierno , son un básico para mí cuando llega el frío. Son muy socorridas para todo, pero sobretodo combinadas con unos leggings y una sudadera y a volar. También las puedes usar con vaqueros, pantalones, según qué tipo de vestidos... Un básico para ir cómoda y calentita.




Y éstos son mis básicos de invierno, muy pocos pero útiles y seguramente baratos, además de atemporales y en tendencia siempre, siempre, siempre. Prendas normales sin detalles extravagantes como tacones peludos o cortes asimétricos que por muy básicos que puedan parecerles a las it influencers instagramers y youtubers de moda, yo no les veo la utilidad por ningún lado.


¿Compartís mi visión del vestir? ¿Amáis ir en pijama?


Muá.






sábado, 24 de septiembre de 2016

UN MES SIN AZÚCAR - SEMANA 1


¿Qué tal mi primera semana sin azúcar? 

Cuando me planteé empezar el reto me imaginé que todos los días iba a estar luchando para no meterme entre pecho y espalda un paquete de galletas (sin lactosa, obviamente), pero sorprendentemente no ha sido así. El primer día, tal y cómo he relatado más abajo en el registro de comidas y mis sensaciones diarias, fue el peor: el mono era real, tenía nerviosimo, ansiedad, pensamiento constante sobre todos los dulces que tenía y que me podía comer y que no podía, era agobiante... Hasta mal humor tuve después de cenar, que es cuando me siento a ver alguna serie o vídeos en Youtube con algo de chocolate, galletillas, cereales o palomitas... Y obviamente tuve que controlarme.

El resto de días han sido estupendos porque el mono ha desaparecido, el cuerpo me pide vegetales y muchísima agua y he notado mejorías físicas varias, como la desaparición del dolor de estómago y espamos intestinales propias del Síndrome del Intestino Irritable (a pesar de que el día 7 tuve una pequeña crisis), piel más luminosa, hidratada y desaparición de granos y menos puntos negros (y aparición de mejillas sonrosadas sin maquillaje, 100% naturales), nada de acidez o reflujo de lo cual he padecido mucho, regularidad a la hora de ir al baño, saciedad al terminar de comer y desaparición de la necesidad de picotear entre horas, menos cansancio y agotamiento en general y menos cansancio a la hora de caminar y subir escaleras.

Esto ha sido sólo en una semana, no me puedo imaginar lo que cambiará mi cuerpo cuando lleve dos o tres, o incluso el mes completo, aunque también os cuento que mi intención es seguir sin consumir azúcar refinada para siempre (al menos no la cantidad que antes ingería).

Peso al finalizar la semana 1:  55,3kg.

Si quieres saber cuánto pesaba antes de empezar, lee esta entrada.

Si quieres saber qué he comido exactamente durante esta semana y qué he experimentado exactamente día a día, sigue leyendo:


Registro semanal de comidas:


  • 17/09 (Día 1): No he desayunado (muy mal, lo sé), he comido macarrones a la boloñesa, merendado una tostada integral con pavo y una manzana y cenado tomate picado con aceite y sal y una tortilla francesa. He llevado todo el día muy bien el hecho de no acercarme a un bollo, ni a las tabletas de chocolate que hay en mi nevera, ni a las galletas de la despensa, y aunque merendar algo tan sosillo me ha costado un poco (normalmente tomo tostadas con mantequilla y nesquick y un batido de chocolate sin lactosa), me he motivado muchísimo yendo al supermercado a comprar variedad de verduras y hortalizas para cenar esta semana, así que no ha sido hasta después de cenar, cuando me he sentado en el sofá a ver "Intocable", cuando he empezado a sentir verdadera obsesión por ir a la cocina a por un trozo de chocolate y un par de galletas. En serio, me ha dado mono. Las comidas durante el día no van a cambiar demasiado a excepción de la merienda, pero después de cenar y mientras veo Youtube o alguna película, siempre como algo y siempre es dulce. 


  • 18/09 (Día 2) He desayunado una manzana y una infusión, he comido cazuela de fideos sin postre, he merendado tostadas de pan integral y margarina de maíz y he cenado un plato gigante de verduras al vapor, un aguacate, todo aliñado con aceite de oliva virgen extra, sal y una cucharada sopera de semillas de lino dorado. Hoy he tenido menos mono que ayer por la noche pero he sentido cambios en el humor y una mejoría increíble de la piel de mi cara, y parece mentira pero realmente es un beneficio eliminar el azúcar refinado y tomar más verduras y más agua (en esto también estoy esforzándome). Por la noche antes de dormir me he tomado un yogur de soja porque tenía hambre como para comerme todo el frigorífico y así he calmado a la bestia, jajaja.



  • 19/09 (Día 3) No he desayunado nada, he comido cazuela de fideos del día anterior, que en casa la comida que sobra no se tira, se come, también he merendado tostaditas integrales con lonchas de pavo y he cenado verdura variada al vapor con aceite y sal y semillas de lino (1 cucharada sopera) con un filete de lomo a la plancha y hummus y de postre, sandía, que tenía una pinta... Hoy he estado genial con respecto a los dulces, he estado en lidl y he pasado por delante de la panadería (mis padres han comprado dulces para ellos) y he visto donuts, triángulos de chocolate y nada... No he tenido tentación ni mono, ni nada. Ahora bien, cuando he visto a mi padre partir el donut, tan tierno... tan bonito con su chocolate... he caído y me he comido una esquinita. Luego me he sentido fatal por romper el ritmo del reto, pero tampoco quiero que esto se convierta en un "como dulce y me siento culpable..". Lo que sí estoy deseando hacer es pesarme el próximo sábado, cuando haga pública esta entrada, y pueda apreciar cuánto peso he perdido (porque me noto más delgada en la zona de la cintura, no mucho, un poco sólo).



  • 20/09 (Día 4) He desayunado lonchas de pavo y agua con el zumo de medio limón (no suelo tener mucha hambre recién levantada), he comido un plato de caldo casero de verduras y pollo y calabacín al vapor, he merendado coco crudo con un par de tostadas y el agua del coco con un sobrecito de stevia, y he cenado un plato de brécol al vapor con aceite y sal y una cucharada de semillas de lino, dos huevos escalfados y dos cucharadas soperas de guisantes salteados con jamón y morcilla (probadlos así, están buenísimos). Hoy ya no siento atracción ninguna por los dulces, de hecho me parecen todos un amasijo de grasas innecesarias y ácidas para el cuerpo, como si me cerebro ya me dijera que el azúcar y la bollería es excesiva en mi organismo, innecesaria y tóxica. Tengo la piel de la cara increíblemente mejor, estoy menos hinchada y llevo ya 4 días sin sentir dolores de estómago ni después de las digestiones, ni nada. Eso, para una persona que sufre de Síndrome del Intestino Irritable, es todo un logro. Lo que he notado, y no sé si tendrá que ver, es que tengo menos poros abiertos en la zona de la nariz, menos puntos negros, y ahora me los puedo limpiar con más facilidad que antes; imagino que esto será debido al cambio de la ingesta de agua, que antes no bebía apenas y ahora no me despego de la botella... la piel está mucho más hidratada y por tanto, los residuos que se quedan en los poros, están menos resecos y menos adheridos a la piel.



  • Durante los días 21 y 22 he comido más o menos lo mismo que en los días anteriores y no he notado más mejorías en nada, tampoco he notado cambios a peor ni mono ni necesidad de azúcar, así que no os quiero aburrir con un párrafo contándoos lo mismo que en los anteriores. Estoy muy sorprendida de lo bien que voy marchando con este reto, mi piel está radiante, no tengo molestias intestinales... ¿Qué más puedo pedir?



  • 23/09 (Día 7) He comido durante todo el día arroz blanco con pollo y agua con limón, lonchas de pavo para menrendar y una manzana. Lo cierto es que hoy ha sido un día no muy bueno...Demasiado bien iba todo. He tenido una crisis, imagino que de los nervios que estoy teniendo por cuestiones personales que no vienen mucho al caso, aunque puede ser que me haya empachado un poco de comer coco, no lo suelo comer a menudo y lo he pillado con ganas, a saber... Pero hoy he pasado un día como hacía una semana que no tenía. Veremos mañana qué tal sigue mi estómago. En cuanto al azúcar, sigo sin ingerir nada y no tengo ansiedad ni tentación. Creo que el registro de mañana entrará ya en la entrada de la semana 2, para poder escribirla cuando haya terminado el día. Mañana sábado me peso, tengo ganas de saber si he perdido algo, aunque esto no es una dieta para adelgazar, es una dieta para desintoxicar mi cuerpo de azúcar refinada y harinas refinadas. 





miércoles, 21 de septiembre de 2016

¿Se te cae el pelo? Sigue leyendo...












                   
Esta entrada quería redactarla con tiempo y he de decir que llevo trabajando en ella muchísimo. Y es que sé que muchos de nosotros nos encontramos con situaciones de estrés que provocan caída de cabello, otras veces sucede a causa de una mala alimentación, falta de vitaminas o hierro. A veces es necesario ponerse serio, y aunque me suele gustar escribir con un toque irónico, simpático, ésta es una de esas veces.

Yo, como todo ser humano, también sufrí caída de cabello en una temporada de muchísimo estrés, mucho trabajo y poco tiempo para pensar en mí misma o mirarme al espejo, y aún a día de hoy la sufro de vez en cuando. Pero tuve una temporada en la que se me caía a puñados...Ver cómo cada día quitaba del cepillo auténticas bolas de pelo, del desagüe de la ducha o simplemente de las sábanas y la almohada, me provocaba aún más preocupación, acentuada por el hecho de ver pasar el tiempo y que el problema no mejorase. La situación pasó a ser un poco alarmante cuando mi madre me vio en la coronilla claros en los que era más que obvio que había muchísimo menos cabello del que suelo tener, teniendo en cuenta que yo siempre he tenido el cabello tan abundante que las gomas no me daban la tercera vuelta cuando me hacía una coleta. Aquello debía solucionarse de inmediato.

Así que, para todas aquellas personas que ahora mismo están pensando "está describiendo mi situación" o "esto me está ocurriendo a mí", he decidido compartir mi experiencia de cómo conseguí frenar la caída de mi cabello y, poco a poco, recuperar la cantidad que yo tenía.

Primero, es necesario acudir al médico para descartar que la caída del cabello sea causada por alguna carencia nutricional, un cambio hormonal o un problema genético. Muchas veces nuestro cuerpo nos cuenta qué le ocurre a través de detalles como éste, así que es importante hacerle caso y acudir a una revisión. En este supuesto caso, la solución la daría el doctor y podrías complementar el tratamiento que te pongan, con estos trucos que ahora te cuento.

  • Asegúrate de comer variado y beber agua
No hay complemento alimenticio, ni vitaminas, ni pastillas, ni cápsulas para cabello, uñas y piel que funcione mejor que una dieta variada y rica en fruta y verdura (que son los que más vitaminas y minerales contienen y que nuestro cabello necesita para estar sano y fuerte). Tomar mucha agua para hidratar nuestro cuerpo desde dentro es imprescindible para que nuestro cabello también saludable.

  • Córtate el cabello
Esto es opcional. Aunque mucha gente dice que el cabello largo o corto no influye en la caída, y yo no lo sé al 100%, creo que un cabello largo es más difícil de peinar y hay más riesgo de que al desenredarlo, te dés tirones y te arranques cabellos que no se iban a caer. Lo que sí es cierto es que un cabello largo pesa mucho más que uno corto, y el peso puede ser un pequeño factor en la caída. Como digo, esto va a tu gusto. Yo, en su momento, sí me lo corté por debajo de la barbilla y en mi caso, sí noté un poco de mejora por los motivos que comento, pero a lo mejor tú puedes probar el resto de tips y dejar éste como último recurso.

  • Sanea tu cabello 
Un cabello con las puntas sanas se va a enredar mucho menos, el peinado se facilita y no te arrancas tantos al cepillarlo. Visita la peluquería una vez cada dos meses, aproximadamente. Verás la diferencia, ¡sólo cortando 1 cm de manera regular!

  • Reduce el uso de productos químicos agresivos
Evita mechas de raíz, tintes (sobretodo los que contienen amoníaco), productos colorantes químicos como los baños de color, permanentes, ahuecados, tratamientos de alisado permanente... Todo lo que conlleve poner en tu piel producto químico que dañe tu cabello, evítalo. Cámbiate a las coloraciones vegetales libres de químicos agresivos, o a las mechas lejos de la raíz.. Evita también el uso de mousse, laca, espuma, cera o gel fijador, pues todo son productos que van a dejar residuos en tu cabello y en tu cuero cabelludo. Que tu champú y acondicionador para desenredar, el cual nunca debes aplicar en las raíces, sean los únicos productos que utilizas en tu cabello. Y si puedes hacerte con algún champú bio, sin parabenos, siliconas y sulfatos (Urtekram, Weleda, Dessert Essence...) ¡Mejor que mejor!

  • Ronquina
Éste es un remedio contra la caída de cabello que mi abuela utilizaba y que te recomiendo probar rápidamente si quieres frenar tu pérdida de cabello. La ronquina es un tónico capilar elaborado con plantas medicinales, principalmente romero y quina. Se aplica en las raíces y se deja actuar, ayudando a frenar la caída y promoviendo el crecimiento de cabello nuevo. Además, es antiséptica y seborreguladora.
Aunque en algunas marcas indican dejarlo actuar durante 10 minutos (otras más, otras menos), te voy a explicar cómo me lo apliqué yo, que fue la manera en que me funcionó: cambié el líquido a un pulverizador por ser más cómodo que el frasco en que se presentan la mayoría de ronquinas (que es una botella con la boquilla pequeñita), y después de ducharme con el cabello ya seco y limpio, me aplicaba la ronquina en las raíces con el pulverizador, realizando particiones en mi cabello de la misma forma en que me aplico un tinte en casa. Cuando tenía las raíces completamente empapadas de ronquina, masajeaba como si me hubiera enjabonado la cabeza y dejaba que se secara al aire (se evapora rápidamente), y  cabello así se quedaba hasta la siguiente ducha, volviendo a repetir el proceso después. A las dos o tres semanas empecé a ver cabellitos bebés naciendo en mi cuero cabelludo, prometido. Esto lo hice así durante un año y poco, dejando descansar mi piel durante una semana al mes aproximadamente. Ahora, cuando siento que mi cabello se va a caer por el cambio de estación, o simplemente lo siento más débil o quiero fortalecerlo para evitar una futura pérdida, realizo lo mismo pero sin repetirlo ducha tras ducha; lo hago un día o dos y me funciona.

Podéis encontrarla en herbolarios.

  • Utiliza una vez a la semana un champú específico contra la caída, y que sea de buena calidad
En este caso, invertir un poco más en un champú que nos va ayudar a frenar la pérdida de cabello, creo que no va a ser una tragedia. Los que yo recomiendo porque sí funcionan son los champús a la quinina de Mussvital y de Klorane. Son los dos que realmente me han frenado la caída del cabello, y ambos se venden en farmacia.

Si no quieres o no puedes acceder a productos así, simplemente sigue usando tu champú habitual y trata tu problema con el resto de tips que también funcionan muy bien.

  • No te laves el pelo todos los días
Sé que es difícil, sé que hay cabellos extra grasos que duran limpios un día, pero esto también es determinante a la hora de frenar la caída del cabello. El cuero cabello segrega unos aceites naturales que protegen la piel, el cabello, la raíz... Nuestro cabello en general. Si lo lavamos todos los días, y si encima lo hacemos con champús muy fuertes, estamos retirando la capa protectora natural del cuero cabelludo y así, toda la zona queda desprotegida, debilitada y reseca, además de que se segrega más grasa para compensar la que se retira cada día. Existen truquillos que pueden ayudar a alargar el lavado, como recogerse el cabello para evitar que se ensucie, no tocarlo para no engrasarlo, o aplicarse champú en seco cuando sientas que está un poco aceitosito.

  • Aceite de coco en las raíces una o dos veces a la semana
Sé que lo que te ha venido a la cabeza nada más leer esto es si se te va a engrasar el cabello más por utilizar aceite en tus raíces, y debo decirte que no. Tranquilo/a, aunque tengas el cabello graso, si después de aplicarte este remedio natural, te lavas bien el cabello con champú dos o tres veces, no vas a sentir más grasa, ni se te va a ensuciar más rápido. Quien dice aceite de coco, dice aceite de oliva virgen extra, he usado ambos y me gustan de igual manera.

Ahora te cuento cómo he utilizado yo el aceite de coco para nutrir mi cuero cabelludo. En primer lugar, me he asegurado de comprar aceite de coco puro y virgen (lo puedes encontrar en herboristerías o en internet). Si no es puro y virgen, no te va a servir. Una vez tengas tu aceite de coco, verás que está en estado sólido (a no ser que vivas en un lugar muy caluroso, entonces estará líquido), y que al tomar un poco con tus manos (yo uso una cucharita de plástico de helado limpia), se derrite enseguida. Eso es porque el aceite de coco se funde al alcanzar los 23º. Y es así, fundido, como tienes que ir aplicándolo en tus raíces haciendo particiones y masajeando, para estimular tu circulación y que el aceite se absorva mejor. Cuando tengas todas las raíces impregnadas en aceite de coco, recógete el cabello si lo tienes largo y puedes cubrirte la cabeza con papel de aluminio, para concentrar el calor que desprende tu cuerpo y aumentar así los beneficios de este tratamiento casero. Déjalo así todo el tiempo que puedas, pero nunca menos de 30 min, (4h mejor que 2h, y 6h mejor que 4h). Esto es un chute de nutrición y vitalidad para tu piel, raíces y cabello.

  • Masajea tu cuero cabelludo todos los días
Parece un chiste, pero no lo es. Aprovecha cuando te aplicas el champú en la ducha para masajear tu cuero cabelludo hasta que sientas calorcito y picor, eso significa que has activado la circulación de esa zona correctamente y que un montón de sangre está llegando a cada célula que se encarga de hacer crecer tu cabello. Si te masajeas estando bocabajo, mejor que mejor, porque aceleras la llegada de sangre a todo rincón.

  • No te obsesiones
Suena muy a tópico, pero es cierto. Porque te pares delante del espejo a mirar tu cabello 10 veces al día, tu cabello no va a crecer más rápido. Lo que va a suceder es que tú te vas a desesperar, vas a someter a tu cuerpo a una presión innecesaria y vas a ser tú mismo el que bloquee tu cuerpo para que funcione correctamente y tu cabello crezca. Preocúpate pero sin que la caída del cabello te quite el sueño.


Espero que todos estos tips os sirvan de ayuda, y que compartáis mi blog para que si, conocéis a alguien que está apurado porque tiene más pelos en el cepillo que en la cabeza, deje de alarmarse (acuda al médico) y frene su caída de cabello a la de ¡YA!

Os mando besos gigantes,

Muá.


domingo, 18 de septiembre de 2016

BEAUTY BLENDER: La copia CASI perfecta

Os comenté por Instagram que me había topado en los chinos con una imitación de la famosísima Beauty Blender que toda Gurú de Belleza tiene y debe tener, y que ¡oh! yo no tengo, así que costando 2 euros ni me lo pensé.

Nada más llegar a casa la lavé, porque no me gusta utilizar ningún objeto (ni brochas, ni esponjas, ni ropa si me apuras) en mi piel sin haberle dado un agüita, y ahí ya le vi el fallo al asunto. Pero os voy a contar primero lo positivo porque con lo negativo me voy a extender más, así que lo dejo para el final:

La verdad es que deja un acabado increíble en la piel, tanto humedecida como seca, funde el maquillaje con la piel y parece que lo deposita mejor en la piel que una brocha... no absorbe demasiado producto, deja un efecto natural y menos cubriente que con brocha o las manos, no se agrieta con el uso y de momento, no le ha salido moho. Visto así, una ganga para ser una esponja del chino. Esperad, esperad; que viene lo mejor.

Esta esponja es más dura que una piedra, es el Nokia 3310 de las esponjas de maquillaje. Yo es que veo esos vídeos en los que las Gurús estrujan su Beauty Blender hasta su mínima expresión, y os aseguro que por más que apriete y la lave y la use, este pedrusco no lo domo yo en años. Es muy densa, es una esponja con mucha densidad y al dar toquecitos en la piel, no se siente blandita ni esponjosa, ni agradable. A ver, tampoco es que se parezca a maquillarse con un cactus o con una lija, pero no es blandita.

Na-da blan-di-ta. Adjunto fotos para que lo veáis:

Estado natural, sin apretarla
Apretando por los extremos
Apretando por el centro

Como podéis apreciar, es muy poco manejable. Todo lo densa que es no permite lavarla, porque...¿Qué ocurre cuando la lavas? Pues nada más y nada menos que triplicar su tamaño y perder todo su encanto "ganga con las tres 3 B":  absorbe todo el agua y el jabón que le haya puesto, no es posible que haga espuma porque no se puede estrujar, y a la hora de aclararla, ni suelta el jabón, ni le entra agua.

La única manera que he encontrado de sacarle un poco del maquillaje que se va quedando ahí metido es calentar agua con un chorrito de Fairy y meter la esponja durante una noche entera. A la mañana siguiente el maquillaje casi ha salido al completo y sólo tengo que cambiar el agua por limpia y aclararla dentro del mismo agua... Luego la seco prensándola entre papel de cocina absorbente.

En fin, chatos... Esta compra me ha indignado bastante pero me consuela no haber perdido demasiado dinero. Si habéis probado otras marcas de esponjas de maquillaje del estilo de la BB, os agradeceré eternamente que me las recomendéis en comentarios, para expermientar lo que es aplicar base de maquillaje con algo que se parezca realmente a una esponja y no a un pedrolo.

Un beso gigante,

Muá.




sábado, 17 de septiembre de 2016

EL RETO DE MI VIDA: Vida SIN azúcar

Hola, ¡chatos!

Después de ver numerosos artículos sobre lo perjudicial que es el azúcar refinada para la salud, he decidido empezar el reto de mi vida: un mes sin nada de azúcar. Soy intolerante a la lactosa y además, sufro de SII (síndrome del intestino irritable), así que mi salud digestiva a veces me trae de cabeza, es por ello que he empezado hoy mismo una dieta en la que retiro radicalmente algunos alimentos, entre ellos el azúcar, alimento innecesario pero altamente adictivo y que tiene el mismo efecto en el cerebro que una droga dura. 



Sé lo difícil que se me va a hacer porque, reconozco, estoy muy enganchada al dulce, así que quiero relatarlo todo, cada detalle, y observar los efectos que se van produciendo en mi cuerpo cuando vayan pasando los días y mi cuerpo me pida el azúcar que antes consumía y que tanto ha empeorado, estoy segura, mi relación con la comida. Así que semanalmente tendréis una tercera entrada durante este mes (que va desde el 17 de septiembre hasta el 17 de octubre), en la cual hablaré de lo que he comido (si no me he podido resistir con algo dulce también), de cómo me siento, de los cambios físicos que vaya experimentando y de lo que me vaya ocurriendo durante estos 30 días, aunque mi idea es continuar después de estos sin azúcar para siempre. 

Y cuando digo nada de azúcar, es nada. Nada de azúcar blanca refinada o alternativas nocivas como la sacarina, además de bollería, dulces, y alimentos endulzados artificialmente. Y ya que estamos también me he quitado las harinas refinadas como el pan blanco, aunque el seguimiento que veréis en el blog estará más centrado en el azúcar.

También quiero ver cómo influye este cambio en mi peso, así que hoy me he pesado y comienzo este reto con 56,1 Kg, bastante motivada (empezar una nueva etapa más saludable y creyendo que va a mejorar en algo mi calidad de vida, mis digestiones y mi relación con la comida...) y con el convencimiento de que aunque me cueste, voy a conseguir no tomar nada de azúcar durante 30 días.

¿Me acompañas? 

¡Muá!


Hablemos... ¿Qué ha pasado con mi canal?

Os cuento primero algunas cosillas para que comprendáis mejor lo que os voy a explicar después. Yo me abrí en canal porque tenía mucho tiempo libre y el mundo del maquillaje y la belleza me encantaba y me encanta y me encantará, vaya (aunque me he encontrado siempre mejor hablando de belleza natural, sin postureos ni perfección 24/7), y esperaba poder combinar el canal en mi tiempo libre con mi trabajo y mi vida personal, pero lo cierto es que mi tiempo libre se ha ido reduciendo cada vez más. 

No me gustaría convertirme en una de esas Youtubers que por subir vídeo semanalmente y cumplir, suben cualquier cosa editada de cualquier manera... Vídeos que se ven claramente que están en internet para rellenar. Porque, claro, lo más fácil hubiera sido grabar cualquier tontería, un maquillaje rápido a cámara rápida o algo facilito y rápido, ponerle la intro, la despedida, algo de música y a Youtube. Pero me niego. 

Prefiero escribir en mi blog, el cual la mayoría de los que me seguíais en el canal conocéis (y agradecería que lo compartieráis para que todos los que estábais suscritos, lleguen a seguirme por aquí), sigo en contacto con vosotros, sigo creando contenido sobre lo que más me gusta y no necesito nada más que sentarme delante de mi ordenador para escribir, nada de grabar (muchas veces regrabar hasta 3 veces por mal sonido o enfoque) y nada de editar.

 Lo cierto es que llevo tiempo dándole vueltas a qué iba a hacer cuando el trabajo no me dejara tiempo para grabar, editar, y a raíz de haber subido los últimos vídeos con retraso, y otro no haberlo subido directamente, me he dado cuenta de que no voy a poder dedicarle al canal el tiempo que debía emplear para que estuviese a mi gusto. 

Y eso es todo, he cerrado mi canal por no tener tiempo para mantenerlo y cuidarlo. Pero, chatos, ¡un blog me permite todo lo que grabar vídeos no! Y sí, me refiero a publicar contenido nuevo y guay más a menudo que en un canal.  Así que ¿qué os parece si el domingo, que era día de vídeo nuevo, lo mantenemos, y añadimos además el miércoles?

Eso es: contenido nuevo en este blog cada miércoles y cada domingo, ¡qué entusiasmo! Tengo muchas ideas muy guays para esto.

Un beso gigante os mando,

Muá.